lunes, 22 de abril de 2013


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THE CURE: 50 more with feeling; a birthday in Mexico.

The Cure circa 2013
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The cure es un monstruo muy raro. Cuando hablamos de música difícilmente los recordamos como músicos virtuosos, o nos sería difícil mencionarlos como la banda de rock más importante o nuestra favorita. Y no es en realidad que no lo sean; la verdad es que aunque su música ha marcado nuestras vidas nos es difícil entender a The cure como rock, como notas o como música en general. 
La obra de Smith es por casualidad musical y sobrepasa nuestro entendimiento en lírica, acordes y formas. 
Sus piezas empiezan por seducir los oídos pero es en el alma en donde encuentran su lugar, es en el tiempo en donde se enroscan, hacen su nido y es difícil convencerlas de salir.

La ciudad de México es también así: un monstruo extraño con muchas escamas y tentáculos que es difícil catalogar. Que al paso del tiempo ha invitado a diferentes bandas de rock a musicalizar su paso vertiginoso. Hace ya 30 años que los conciertos en la ciudad se han vuelto parte cotidiana del melómano empedernido y del rocker de modo y moda. Cuando era niño las bandas empezaron a voltear a latinoamérica como un buen lugar para terminar sus carreras, mostrar proyectos póstumos de sus obras reales o simplemente sacar unos dolares extras de un público sediento de música. Ya en mi juventud, pudimos ver actos que hubieran sido irreales en otros tiempos. Y ahora con las crisis internacionales, México y el resto de América son ya una parada obligada para bandas de todos calibres y géneros.
En tan sólo el mes de Abril bandas legendarias como The Stone Roses y otras nos permitieron probar una rebanada del pastel de los sueños como decía Xavier Velasco. Recuerdo mi infancia leyendo comics y escuchando "The head on the door", pensar en ver a Robert Smith en un estadio era el equivalente a ver al Hombre-Araña mecerse sobre la torre latino. El hecho de haber visto a The cure ya hoy 3 veces no cambia en nada esto; sigue siendo un sueño borroso, un sonido con ecos de mi propia vida y de los que la han sufrido y disfrutado conmigo. 
La ciudad de México se siente extraña porque se sabe monstruo y porque sabe que Smith no es un músico que musicalizará sus calles, se sabe su igual: incatalogable y hermosamente horrible, se estremece y tiembla desde dentro a los pocos minutos de volverse a encontrar con Smith y saber que no es una cura, pero si un gran analgésico para su propio dolor.

Las grandes pantallas de leds en los conciertos a veces confunden, pagamos para ir a ver la tele parados y al lado de miles de gentes. No, no lo quiero ver en la pantalla. . No quiero ver al músico y sus arrugas en HD. No quiero ver las pisadas sobre el diapasón que con mi aún escasa educación musical podría llegar a reconocer. Quiero temblar también. Quiero ver su silueta entre los humos y las luces azules. Quiero escuchar ese sonido que no tiene nadie, que no me deja catalogarlo aún con mi arrogante necedad.

El show empieza normal. Algunas piezas recientes y después una ola petrificante de tonadas conocidas. Para ayudarnos a entender de que viene. Para ayudarnos a recordar nuestro andar por estas calles. La nostalgia del presente decía Casciari.
25 historias bien contadas. 25 canciones que pagaron el boleto de los recién iniciados o poco interesados en la obra total del artista. A partir de aquí el viaje fue otro. Uno al que sólo pocos fuimos invitados, con invitaciones elegantes plasmadas en viniles negros, en poemas y sonidos a través de décadas ya casi olvidadas, todas para un sólo día: el cumpleaños de Smith y su eterna locura, su inmenso pesar y su agridulce voz. Celebremos.

El primer "Encore" se trató de un disco rojo llamado "Kiss me, Kiss me, Kiss me." un álbum doble extraño con tonadas retorcidas y poemas de Baudelaire. El primer disco que esperé de Smith, pues cuando me inicie, el "Head on the door" ya había salido. Un álbum difícil para mi edad que solo el tiempo me dejo discernir.
En el segundo descanso, se vino el verdadero Desintegration, no el de "Lullaby", "Love song" ni "Pictures of you" sino el lúgubre camino del artista al final de una década.
Después del tercer descanso muchos ya se habían ido, no sé si cansados o incluso decepcionados. Smith siguió celebrando con su primer encuentro con el sonido "Cure". Después de haber sido parte del "New wave", "Post-Punk" o cualquier etiqueta, fue con canciones como las de este bloque con las que Smith encontró el sonido real y líricas que separan sus obras incluso de las de Curtis, Cave, Bowie o Murphy.
13 tonadas para el que guarda a The cure en su alma y tiempo. 13 canciones hirientes para sentir que estamos vivos y que nuestras terminales nerviosas se conectan por el corazón.
Un cuarto descanso se volvía necesario, y el agradecimiento de Smith por atender a su cumpleaños en forma de todo lo que un seguidor podría pedir y más, no fueron los nombres de las canciones. Fueron mis viajes en bicicleta sin destino con mi amigo y un walkman. Fueron mis lecturas de Howard Phillips. Fue mi casa. Fue sonido Zorba. Fueron las fiestas de Transval. Fue el Chopo. Fue mi cabeza dando vueltas. Fue la Ciudad de México. Temblando.

Salomón Chacón.

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Los ojos de los pobres
¿De modo que quieres saber por qué te odio hoy? Te será, sin duda, más difícil entenderlo que a mí explicártelo, pues creo que eres el más bello ejemplo de impermeabilidad femenina que cabe encontrar.
Habíamos pasado juntos una larga jornada que me resultó corta. Nos habíamos prometido que nos comunicaríamos todos nuestros pensamientos el uno al otro y que en adelante nuestras almas serían una sola; claro que este sueño no tiene nada de original, como no sea que ningún hombre lo ha visto realizado, aunque todos lo hayan concebido.
Al anochecer, como estabas algo cansada, quisiste sentarte en la terraza de un café nuevo que hacía esquina con un bulevar también nuevo y todavía lleno de escombros, que ya mostraba su esplendor inacabado[1]. El café estaba resplandeciente. Hasta el gas del alumbrado desplegaba todo el fulgor de un estreno e iluminaba con toda su fuerza las paredes de una blancura cegadora, las superficies deslumbrantes de los espejos, los dorados de las molduras y cornisas, los mofletudos pajes arrastrados por perros con correas, las damas sonriendo al halcón posado en el puño, las Hebes y los Ganímedes[2] ofreciendo con los brazos extendidos un ánfora con jaleas[3] o un obelisco bicolor de helados con copete; toda la historia y toda la mitología puestas al servicio de la glotonería.
En la calzada, justo delante de nosotros, se había plantado un buen hombre de unos cuarenta años, con cara de cansancio y barba entrecana, que llevaba de una mano a un niño, mientras sostenía en el otro brazo a una criaturita demasiado pequeña para andar. Estaba haciendo de niñera y llevaba a sus hijos a tomar el fresco de la noche. Todos iban andrajosos. Los tres rostros estaban extraordinariamente serios y los seis ojos contemplaban fijamente el café nuevo, con igual admiración, aunque diversamente matizada por la edad.
Los ojos del padre decían: “¡Qué precioso, qué precioso! Se diría que todo el oro de este pobre mundo se ha concentrado en esas paredes”. Los ojos del niño exclamaban: “¡Qué precioso, qué precioso!, pero ése es un sitio donde sólo puede entrar la gente que no es como nosotros”. En cuanto a los ojos del más pequeño, estaban demasiado fascinados para no expresar más que una alegría estúpida y profunda.
Dice la letra de una canción que el placer hace a las almas buenas y ablanda los corazones. Por lo que a mí se refería, la canción tenía razón esa noche. No sólo me había enternecido aquella familia de ojos, sino que me sentía un tanto avergonzado de nuestros vasos y de nuestras jarras, mayores que nuestra sed. Había dirigido mis ojos a los tuyos, amor mío, para leer en ellos mi pensamiento; me había sumergido en tus ojos tan bellos y tan extrañamente dulces, en tus ojos verdes, habituados por el capricho e inspirados por la luna, cuando me dijiste: “¡No soporto a esa gente con los ojos abiertos como  platos! ¿No puedes decirle al encargado del café que los eche de ahí?”
¡Hasta qué extremo es difícil entenderse, ángel mío! ¡Hasta qué extremo es incomunicable el pensamiento, incluso entre aquellos que se aman!

Charles Baudelaire.

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1. “Open”
2. “High”
3. “The End of the World”
4. “Lovesong”
5. “Push”
6. “In Between Days”
7. “Just Like Heaven”
8. “From the Edge of the Deep Green Sea”
9. “Prayers for Rain”
10. “Pictures of You”
11. “Lullaby”
12. “Sleep When I’m Dead”
13. “Play for Today”
14. “A Forest”
15. “Bananafishbones”
16. “The Walk”
17. “Mint Car”
18. “Friday I’m in Love”
19. “Doing the Unstuck”
20. “Trust”
21. “Want”
22. “The Hungry Ghost”
23. “Wrong Number”
24. “One Hundred Years”
25. “End”
Encore:
26. “The Kiss”
27. “If Only Tonight We Could Sleep”
28. “Fight”
Encore 2:
29. “Plainsong”
30. “The Same Deep Water as You”
31. “Disintegration”
Encore 3:
32. “Shake Dog Shake”
33. “Cold”
34. “A Strange Day”
35. “The Hanging Garden”
36. “Fascination Street”
37. “Charlotte Sometimes”
38. “Primary”
Encore 4:
39. “Dressing Up”
40. “The Lovecats”
41. “The Caterpillar”
42. “Close to Me”
43. “Hot Hot Hot!!!”
44. “Let’s Go to Bed”
45. “Why Can’t I Be You?”
46. “Three Imaginary Boys” (Robert Smith solo)
47. “Fire in Cairo” (Robert Smith solo)
48. “Boys Don’t Cry”
49. “10:15 Saturday Night”
50. “Killing an Arab”


domingo, 10 de marzo de 2013



TOMB RAIDER.
XBOX 360
Marzo 3013

Tomb Raider es un icono. El personaje de Lara Croft es reconocido por muchos. Y sin ser una mascota para una consola en específico, si fue parte esencial para el despunte del PlayStation de Sony en los noventas.
Sin embargo la serie nunca dio el salto para ser considerada de culto.
Mientras que muchas series contemporáneas como Metal Gear y Final Fantasy lograron consagrarse en dicha generación, Tomb Raider se echó a perder por múltiples secuelas en un corto periodo de tiempo y siempre siendo una peor que la anterior.
El primer título era soberbio. Sus limitantes técnicas; como que el personaje se pudiera mover sólo en una cuadrícula en un entorno 3D (por la falta de un stick análogo en el primer mando de PS), fueron usadas a su favor creando un signature control o en otras palabras un control propio de la serie que los jugadores reconocían al jugarlo. Tomb Raider fue de los primeros que lograron diferenciar a los juegos para una audiencia mayor de los juegos de niños o más específico a lo que Nintendo nos había acostumbrado por décadas.

Durante muchos años la serie se estancó en una brecha en donde no parecía haber más cabida para los juegos de aventura. Los FPS se adueñaron de la escena y Uncharted cubrió el hueco que Tomb Raider dejó.
Hace pocos años Tomb Raider regresó con 3 nuevos títulos creados por un nuevo equipo (Legend, Anniversary y Underworld), con un nuevo esquema de control pero bajo el mismo feeling y presentación que hicieron del primer juego un clásico de los videojuegos. La crítica aprobó dichos títulos, augurando un exitoso regreso de la serie.
 El E3 del año pasado presentó un nuevo reboot de la serie con un juego llamado simplemente Tomb Raider traído por el antes mencionado equipo desarrollador. El juego causó un gran impacto por sus nuevas dinámicas y por alejarse por completo de lo que había sido la serie hasta ese momento. Parecía que el equipo de Crystal Dynamics había cumplido con su misión de traer de vuelta a Lara y que por fin se les dejaba dar rienda suelta a su visión personal de la serie.
Hoy, por fin lo tenemos en nuestras consolas y podemos emitir un juicio.

Lara es presentada como una joven inexperta en su primera aventura; sin embargo y por tratarse de una generación de consolas superior a la que viera el nacimiento de la serie, esta Lara tiene muchísimas más funciones que su predecesora. El juego se siente fresco, el control es responsivo y aunque pueden haber algunas quejas sobre su cámara en las batallas, los controles nunca son motivo de frustración.
Las batallas son muy buenas si entendemos que el género de Aventura ha tenido que evolucionar al grado de codearse y confundirse en algunos casos con los géneros de Acción e inclusive los FPS.
La historia aunque predecible es buena y la acción es por momentos frenética. El personaje es llevado al límite y transmite su vulnerabilidad por medio de muy buenas actuaciones de voz (en Inglés). El título toma cosas que hemos visto en otros juegos pero al final de cuentas muchas cosas de esos juegos también han sido tomadas de Tomb Raider.
El sistema de juego deambula entre las batallas y la exploración sin embargo los puzzles que nos hicieron fans de la franquicia han quedado un poco de lado para dejar paso a Quick Time Events que no sé a quién diablos les gustan.
Tomb Raider vale cada peso que cuesta, un título que se siente muy completo, muy pulido y que nos deja con ganas de más.
Hay películas, bandas o videojuegos que simplemente nunca logran el status de culto, porque no son concebidos de ese modo, sus creadores se ocultan detrás de los nombres de las compañias pero para algunos de nosotros siguen ocupando un lugar muy especial.
El circulo entre Indiana Jones-Prince of Persia-Tomb Raider-Uncharted no parece cerrarse con este nuevo título, sino por el contrario parece crear nuevas gamas y ahora que Naughty Dog está ocupado con The Last of Us no habría mejor momento para que Lara reclame el trono que Nathan usurpó durante la década pasada.