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THE CURE: 50 more with feeling; a birthday in Mexico.

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The cure es un monstruo muy raro. Cuando hablamos de música difícilmente los recordamos como músicos virtuosos, o nos sería difícil mencionarlos como la banda de rock más importante o nuestra favorita. Y no es en realidad que no lo sean; la verdad es que aunque su música ha marcado nuestras vidas nos es difícil entender a The cure como rock, como notas o como música en general.
La obra de Smith es por casualidad musical y sobrepasa nuestro entendimiento en lírica, acordes y formas.
Sus piezas empiezan por seducir los oídos pero es en el alma en donde encuentran su lugar, es en el tiempo en donde se enroscan, hacen su nido y es difícil convencerlas de salir.
La ciudad de México es también así: un monstruo extraño con muchas escamas y tentáculos que es difícil catalogar. Que al paso del tiempo ha invitado a diferentes bandas de rock a musicalizar su paso vertiginoso. Hace ya 30 años que los conciertos en la ciudad se han vuelto parte cotidiana del melómano empedernido y del rocker de modo y moda. Cuando era niño las bandas empezaron a voltear a latinoamérica como un buen lugar para terminar sus carreras, mostrar proyectos póstumos de sus obras reales o simplemente sacar unos dolares extras de un público sediento de música. Ya en mi juventud, pudimos ver actos que hubieran sido irreales en otros tiempos. Y ahora con las crisis internacionales, México y el resto de América son ya una parada obligada para bandas de todos calibres y géneros.
En tan sólo el mes de Abril bandas legendarias como The Stone Roses y otras nos permitieron probar una rebanada del pastel de los sueños como decía Xavier Velasco. Recuerdo mi infancia leyendo comics y escuchando "The head on the door", pensar en ver a Robert Smith en un estadio era el equivalente a ver al Hombre-Araña mecerse sobre la torre latino. El hecho de haber visto a The cure ya hoy 3 veces no cambia en nada esto; sigue siendo un sueño borroso, un sonido con ecos de mi propia vida y de los que la han sufrido y disfrutado conmigo.
La ciudad de México se siente extraña porque se sabe monstruo y porque sabe que Smith no es un músico que musicalizará sus calles, se sabe su igual: incatalogable y hermosamente horrible, se estremece y tiembla desde dentro a los pocos minutos de volverse a encontrar con Smith y saber que no es una cura, pero si un gran analgésico para su propio dolor.
Las grandes pantallas de leds en los conciertos a veces confunden, pagamos para ir a ver la tele parados y al lado de miles de gentes. No, no lo quiero ver en la pantalla. . No quiero ver al músico y sus arrugas en HD. No quiero ver las pisadas sobre el diapasón que con mi aún escasa educación musical podría llegar a reconocer. Quiero temblar también. Quiero ver su silueta entre los humos y las luces azules. Quiero escuchar ese sonido que no tiene nadie, que no me deja catalogarlo aún con mi arrogante necedad.
El show empieza normal. Algunas piezas recientes y después una ola petrificante de tonadas conocidas. Para ayudarnos a entender de que viene. Para ayudarnos a recordar nuestro andar por estas calles. La nostalgia del presente decía Casciari.
25 historias bien contadas. 25 canciones que pagaron el boleto de los recién iniciados o poco interesados en la obra total del artista. A partir de aquí el viaje fue otro. Uno al que sólo pocos fuimos invitados, con invitaciones elegantes plasmadas en viniles negros, en poemas y sonidos a través de décadas ya casi olvidadas, todas para un sólo día: el cumpleaños de Smith y su eterna locura, su inmenso pesar y su agridulce voz. Celebremos.
El primer "Encore" se trató de un disco rojo llamado "Kiss me, Kiss me, Kiss me." un álbum doble extraño con tonadas retorcidas y poemas de Baudelaire. El primer disco que esperé de Smith, pues cuando me inicie, el "Head on the door" ya había salido. Un álbum difícil para mi edad que solo el tiempo me dejo discernir.
En el segundo descanso, se vino el verdadero Desintegration, no el de "Lullaby", "Love song" ni "Pictures of you" sino el lúgubre camino del artista al final de una década.
Después del tercer descanso muchos ya se habían ido, no sé si cansados o incluso decepcionados. Smith siguió celebrando con su primer encuentro con el sonido "Cure". Después de haber sido parte del "New wave", "Post-Punk" o cualquier etiqueta, fue con canciones como las de este bloque con las que Smith encontró el sonido real y líricas que separan sus obras incluso de las de Curtis, Cave, Bowie o Murphy.
13 tonadas para el que guarda a The cure en su alma y tiempo. 13 canciones hirientes para sentir que estamos vivos y que nuestras terminales nerviosas se conectan por el corazón.
Un cuarto descanso se volvía necesario, y el agradecimiento de Smith por atender a su cumpleaños en forma de todo lo que un seguidor podría pedir y más, no fueron los nombres de las canciones. Fueron mis viajes en bicicleta sin destino con mi amigo y un walkman. Fueron mis lecturas de Howard Phillips. Fue mi casa. Fue sonido Zorba. Fueron las fiestas de Transval. Fue el Chopo. Fue mi cabeza dando vueltas. Fue la Ciudad de México. Temblando.
Salomón Chacón.
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Los ojos de los pobres
¿De modo que quieres saber por qué te odio hoy? Te será, sin duda, más difícil entenderlo que a mí explicártelo, pues creo que eres el más bello ejemplo de impermeabilidad femenina que cabe encontrar.
Habíamos pasado juntos una larga jornada que me resultó corta. Nos habíamos prometido que nos comunicaríamos todos nuestros pensamientos el uno al otro y que en adelante nuestras almas serían una sola; claro que este sueño no tiene nada de original, como no sea que ningún hombre lo ha visto realizado, aunque todos lo hayan concebido.
Al anochecer, como estabas algo cansada, quisiste sentarte en la terraza de un café nuevo que hacía esquina con un bulevar también nuevo y todavía lleno de escombros, que ya mostraba su esplendor inacabado[1]. El café estaba resplandeciente. Hasta el gas del alumbrado desplegaba todo el fulgor de un estreno e iluminaba con toda su fuerza las paredes de una blancura cegadora, las superficies deslumbrantes de los espejos, los dorados de las molduras y cornisas, los mofletudos pajes arrastrados por perros con correas, las damas sonriendo al halcón posado en el puño, las Hebes y los Ganímedes[2] ofreciendo con los brazos extendidos un ánfora con jaleas[3] o un obelisco bicolor de helados con copete; toda la historia y toda la mitología puestas al servicio de la glotonería.
En la calzada, justo delante de nosotros, se había plantado un buen hombre de unos cuarenta años, con cara de cansancio y barba entrecana, que llevaba de una mano a un niño, mientras sostenía en el otro brazo a una criaturita demasiado pequeña para andar. Estaba haciendo de niñera y llevaba a sus hijos a tomar el fresco de la noche. Todos iban andrajosos. Los tres rostros estaban extraordinariamente serios y los seis ojos contemplaban fijamente el café nuevo, con igual admiración, aunque diversamente matizada por la edad.
Los ojos del padre decían: “¡Qué precioso, qué precioso! Se diría que todo el oro de este pobre mundo se ha concentrado en esas paredes”. Los ojos del niño exclamaban: “¡Qué precioso, qué precioso!, pero ése es un sitio donde sólo puede entrar la gente que no es como nosotros”. En cuanto a los ojos del más pequeño, estaban demasiado fascinados para no expresar más que una alegría estúpida y profunda.
Dice la letra de una canción que el placer hace a las almas buenas y ablanda los corazones. Por lo que a mí se refería, la canción tenía razón esa noche. No sólo me había enternecido aquella familia de ojos, sino que me sentía un tanto avergonzado de nuestros vasos y de nuestras jarras, mayores que nuestra sed. Había dirigido mis ojos a los tuyos, amor mío, para leer en ellos mi pensamiento; me había sumergido en tus ojos tan bellos y tan extrañamente dulces, en tus ojos verdes, habituados por el capricho e inspirados por la luna, cuando me dijiste: “¡No soporto a esa gente con los ojos abiertos como platos! ¿No puedes decirle al encargado del café que los eche de ahí?”
¡Hasta qué extremo es difícil entenderse, ángel mío! ¡Hasta qué extremo es incomunicable el pensamiento, incluso entre aquellos que se aman!
Charles Baudelaire.
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1. “Open”
2. “High”
3. “The End of the World”
4. “Lovesong”
5. “Push”
6. “In Between Days”
7. “Just Like Heaven”
8. “From the Edge of the Deep Green Sea”
9. “Prayers for Rain”
10. “Pictures of You”
11. “Lullaby”
12. “Sleep When I’m Dead”
13. “Play for Today”
14. “A Forest”
15. “Bananafishbones”
16. “The Walk”
17. “Mint Car”
18. “Friday I’m in Love”
19. “Doing the Unstuck”
20. “Trust”
21. “Want”
22. “The Hungry Ghost”
23. “Wrong Number”
24. “One Hundred Years”
25. “End”
2. “High”
3. “The End of the World”
4. “Lovesong”
5. “Push”
6. “In Between Days”
7. “Just Like Heaven”
8. “From the Edge of the Deep Green Sea”
9. “Prayers for Rain”
10. “Pictures of You”
11. “Lullaby”
12. “Sleep When I’m Dead”
13. “Play for Today”
14. “A Forest”
15. “Bananafishbones”
16. “The Walk”
17. “Mint Car”
18. “Friday I’m in Love”
19. “Doing the Unstuck”
20. “Trust”
21. “Want”
22. “The Hungry Ghost”
23. “Wrong Number”
24. “One Hundred Years”
25. “End”
Encore:
26. “The Kiss”
27. “If Only Tonight We Could Sleep”
28. “Fight”
26. “The Kiss”
27. “If Only Tonight We Could Sleep”
28. “Fight”
Encore 2:
29. “Plainsong”
30. “The Same Deep Water as You”
31. “Disintegration”
29. “Plainsong”
30. “The Same Deep Water as You”
31. “Disintegration”
Encore 3:
32. “Shake Dog Shake”
33. “Cold”
34. “A Strange Day”
35. “The Hanging Garden”
36. “Fascination Street”
37. “Charlotte Sometimes”
38. “Primary”
32. “Shake Dog Shake”
33. “Cold”
34. “A Strange Day”
35. “The Hanging Garden”
36. “Fascination Street”
37. “Charlotte Sometimes”
38. “Primary”
Encore 4:
39. “Dressing Up”
40. “The Lovecats”
41. “The Caterpillar”
42. “Close to Me”
43. “Hot Hot Hot!!!”
44. “Let’s Go to Bed”
45. “Why Can’t I Be You?”
46. “Three Imaginary Boys” (Robert Smith solo)
47. “Fire in Cairo” (Robert Smith solo)
48. “Boys Don’t Cry”
49. “10:15 Saturday Night”
50. “Killing an Arab”
39. “Dressing Up”
40. “The Lovecats”
41. “The Caterpillar”
42. “Close to Me”
43. “Hot Hot Hot!!!”
44. “Let’s Go to Bed”
45. “Why Can’t I Be You?”
46. “Three Imaginary Boys” (Robert Smith solo)
47. “Fire in Cairo” (Robert Smith solo)
48. “Boys Don’t Cry”
49. “10:15 Saturday Night”
50. “Killing an Arab”
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